Argus-a Vol. IX Edición N° 34 / Diciembre 2019 / ISSN 1853-9904 / Index: MLA y Latindex / Bs. As.- Argentina
La ficción futbolera echa raíz en Ecuador: Una entrevista con José Hidalgo Pallares
Shawn Stein / Washington College / USA
Vol. I Edición No. 3

 

 
José Hidalgo PallaresJosé Hidalgo Pallares (Quito, 1980) es una voz distinta entre la nueva generación de escritores ecuatorianos. La obra de Hidalgo Pallares es escasa pero promisoria; ha publicado los libros de relatos La vida oscura (mención de honor del Premio Joaquín Gallegos Lara 2004) e Historias cercanas (Premio Joaquín Gallegos Lara 2005) y la novela Sábados de fútbol (2007). Su novela inédita La búsqueda estuvo entre las finalistas del concurso Encina de Plata, de España. También ha participado en antologías de cuentos en Ecuador y en el exterior (antología de nuevos narradores latinoamericanos, Quince golpes en la cabeza, publicada en 2008 por la Editorial Cajachina en Cuba). Durante cinco años mantuvo una columna semanal de opinión en la edición nacional del diario La Hora y en la actualidad, además del tiempo que dedica a la literatura, colabora, ocasionalmente, con artículos para la sección cultural de El Comercio.

Esta entrevista se ha hecho cibernéticamente.

 

Shawn Stein ¿Cómo comenzó a escribir ficción?

José Hidalgo Pallares Mi acercamiento a la ficción, como lector y como escritor, fue tardío. Le encontré el gusto a la lectura en los últimos años de la secundaria y los primeros de la universidad, donde estudié Economía. Lo que más me gustaba leer eran cuentos y ése fue el género por el que empecé a escribir. Lo hice buscando llegar a escribir algo que hiciera honor a los autores que más admiraba (Borges, Cortázar, Onetti, Vargas Llosa). Obviamente, estoy lejos de conseguirlo.

¿Con qué autores Ud. más se identifica? 

Mis influencias, aunque no se noten en mi escritura, han sido muchas. Además de los autores mencionados, me gustan mucho Roberto Bolaño, Mario Levrero, Raymond Carver, Philip Roth y Peter Stamm, por mencionar los principales. Alguna vez también quise escribir como Bukowski.

Se nota mucho la influencia del humor negro de algunos de estos autores en su prosa. ¿Podría comentar este aspecto de su escritura? 

Así como en la vida no son muchos los que saben contar bien un chiste (son más los que se creen chistosos y caen, una y otra vez, en el ridículo), en la escritura tampoco es fácil insertar una dosis de humor sin caer en la vulgaridad o el chiste fácil. Por mi manera de ser, en el día a día yo prefiero hacer chistes muy de vez en cuando. Igualmente cuando escribo: procuro ser cuidadoso con el recurso del humor, porque si está mal utilizado rebaja mucho el nivel de un texto.  

Sábados de fútbol retrata de manera excelente un ambiente muy quiteño. ¿Qué le motiva a escribir ficción que tiene lugar dentro de un contexto quiteño o ecuatoriano?

Tal vez por falta de recursos o imaginación, me siento más cómodo escribiendo sobre lo que conozco. Y no me refiero sólo al lugar físico en el que se desarrolla una novela, sino también a la idiosincrasia y el lenguaje que los personajes deben tener para ser verosímiles. Eso sí, pretendo que los temas que trato en mis ficciones no se limiten a la realidad ecuatoriana sino que sean universales.

Algunos temas presentes en Sábados de fútbol son la nostalgia por un futuro inalcanzable y las relaciones homosociales. Usted usa las dificultades que un grupo de hombres se enfrenta cuando intenta continuar los ritos deportivos como método de socializarse para destacar las presiones que la vida adulta presenta. ¿En Sábados, el fútbol se usa para subrayar o esconder las recónditas conexiones de los personajes? 

En el caso de los personajes de Sábados... creo que el fútbol, en algún punto, llega a ser lo único que los mantiene unidos, cuando ya no tienen nada más en común. En ese sentido, el fútbol disimula el vacío de esas relaciones.  

 

Algunos de los autores más prestigiosos de ficción futbolera en Latinoamérica incluyen Jorge Luis Borges, Adolfo Bioy Casares, Mario Benedetti, Augusto Roa Bastos, Luisa Valenzuela, Alfredo Bryce Echenique, Julio Ramón Ribeyro, Roberto Bolaño, Rubem Fonseca, Mempo Giardinelli y Sergio Ramírez. Ya mencionó a Borges y Bolaño como influencias generales, ¿pero hay algún autor de ficción futbolera que ha influenciado su escritura?

Entre los textos de ficción futbolera que he leído, me han gustado mucho los de Roberto Fontanarrosa. El cuento “19 de diciembre de 1971” es, sin duda, uno de los mejores cuentos sobre fútbol que se han escrito. Pero no he leído tanto a Fontanarrosa como para considerarlo dentro de los autores que me han marcado. De los demás autores que tú mencionas, he leído grandes textos, pero no destaco especialmente los futboleros.

 

¿Qué papel tuvo el fútbol en su juventud?

Soy fanático de mi equipo, el Deportivo Quito, y en los años de colegio y universidad lo era aún más. Además, siempre me gustó mucho jugar fútbol. Lástima que mis aptitudes no hayan sido las que yo hubiera querido. En todo caso, el fútbol fue importante, como diversión, como vínculo con mis amigos y, no pocas veces, como motivo de sufrimiento por los malos resultados de mi equipo.

 

Es impactante cómo nos puede marcar el sufrimiento por causa de los malos resultados. ¿Es preferible para usted como hincha un buen resultado o un buen partido?

Hay quienes dicen que lo importante es jugar bien. Creo que eso es una hipocresía. Lo que todos los hinchas queremos es ganar, aunque sea con un gol de nuca en tiempo de adición.

 

¿Ve alguna conexión entre el proceso de creación y la manera en que uno juega o la manera de ser hincha?

En un punto del proceso de creación, uno puede sentir una euforia por el texto que está escribiendo o que acaba de terminar similar al que siente un hincha cuando su equipo marca un gol. Pero en la literatura es importante alejarse de la obra para poder evaluarla con frialdad. De un hincha no se espera esa objetividad.

Su cuento “El ídolo” de la antología ecuatoriana Cuentos de fútbol (publicada en 2011 por el Programa “Quito lee”, del Municipio de Quito) ficcionaliza con precisión el mito del fairplay y el cinismo que existe entre los hinchas y los jugadores profesionales hoy en día por causa de varios motivos, inclusive los escándalos de manipulación de los resultados. ¿Por qué cree usted que la popularidad del fútbol continúa creciendo a pesar de estos golpes a su integridad? 

Es que el fútbol, pese a esos escándalos, sigue siendo, a mi gusto, el mejor deporte del mundo. No sólo porque es un deporte que puede dar lugar a grandes sorpresas (no son pocos los equipos llenos de estrellas que han perdido frente a equipos “chicos”) sino también porque, bien jugado, es un deporte muy lindo de ver. Los buenos partidos del Barcelona de España, por ejemplo, son poco menos que arte. Además, en los países futboleros, el ambiente que se vive en los estadios cuando se juega un partido importante es increíble.  

En algún momento de la narración el lenguaje común del fútbol es superado por las rupturas de amistad. ¿Podría comentar este fenómeno en la novela? 

De hecho, para mí la amistad es EL tema de Sábados de fútbol. Yo he tenido la suerte de hacer grandes amigos en el colegio y la universidad y Sábados es una especie de homenaje a ellos. Pero en la amistad, como en toda relación, puede haber desencuentros, que, si se trata de amistades largas, pueden ser no menos dolorosos que un desencuentro amoroso. 

 

Todos tenemos maneras distintas de reaccionar a las crisis de la vida pero nuestro comportamiento tiene consecuencias. Además de las presiones de la vida laboral y familiar, hay momentos en que los desencuentros amistosos entre Alejo, Diego, Roberto, Pato y el Narrador parecen ser provocadas por la diversidad de escala masculina entre el grupo, lo cual demuestra que igual con el amor, a veces los opuestos se atraen en la amistad. ¿Los desencuentros amistosos entre personas tan distintas son inevitables?

Creo que no. Tengo, entre mis grandes amigos, algunos muy diferentes a mí en su modo de ser o en sus convicciones. Con amigos con los que no comparto, por ejemplo, la misma ideología política, procuro no topar ese tema (que en el Ecuador de la actualidad levanta muchas pasiones). Pero si alguno de los dos quiere convencer al otro de que está equivocado, eso puede derivar en un distanciamiento.

¿Qué importancia tienen las ausencias en su escritura?

Creo que las ausencias, entendiéndolas como lo que uno quisiera poseer, tienen importancia en el proceso de escritura, incluso pueden ser un factor fundamental para desencadenarlo. Como dice Vargas Llosa, uno escribe para vivir otras vidas, o sea, para tener lo que no tiene, llenar las ausencias.

En la imagen de la portada de Sábados de fútbol, hay una pelota detrás de un botín. ¿Qué conexión hay entre las transiciones de vida y las transiciones que uno hace hacia una participación menos activa en el fútbol?

Creo que el envejecimiento en el futbol, en el caso de los profesionales, se da más o menos a la misma edad (30 - 35 años) en que los hombres asumimos finalmente que estamos llegando al final de nuestra juventud. En casos como el de Alejo, el fin de la juventud puede resultar tan difícil de aceptar como el de un futbolista al que se le está acabando la carrera.

¿Qué papel tiene el fútbol en la cultura ecuatoriana?

Uno muy importante. En Ecuador, como en toda Latinoamérica, la selección de fútbol es un factor de cohesión social más fuerte que cualquier otro (política, religión). Eso ocasiona, sin embargo, que los triunfos o las derrotas de la selección sean sobredimensionados.

 

¿Hay una identidad o un estilo que se asocia con el fútbol ecuatoriano?

Hasta hace pocos años hubiera dicho una identidad pesimista, derrotada de antemano. Hoy la selección y los equipos ecuatorianos tienen otra mentalidad, más luchadora. Espero que esa identidad se sienta también en otros campos de la sociedad.

¿Cómo se comparan las actitudes políticas de los ecuatorianos hoy con tiempos pasados?

Hoy el Ecuador está muy polarizado: se está a totalmente favor o totalmente en contra del presidente Correa. Es difícil encontrar puntos medios y la gente defiende su posición política con un nivel de violencia que no se había visto antes. Algo similar ocurre en otros países latinoamericanos como Venezuela o Argentina. 

¿Cómo ve la situación actual de la prensa en Ecuador?

La prensa independiente en Ecuador está atravesando momentos muy difíciles. El Gobierno maneja un discurso de permanente ataque a periódicos, canales de televisión y periodistas específicos y ese discurso es repetido por los seguidores del Presidente. Incluso el Presidente ha planteado demandas desproporcionadas contra algunos periodistas, lo que pone en riesgo la libertad de expresión en el país. Todo esto, sin embargo, no significa que la prensa esté libre de errores. Pero, en mi opinión, los que deben juzgar a la prensa son los lectores o televidentes, no el Estado.

¿Existe la polémica del llamado “amor a la camiseta” para la selección ecuatoriana como acontece en países como Brasil o Argentina que exportan sus jugadores en masa al exterior?

No, yo creo que los futbolistas ecuatorianos se esfuerzan por llegar a la selección y los que llegan juegan, generalmente, con mucha entrega. Puede haber casos de jugadores que están en clubes del exterior y se quejan por los largos viajes que deben hacer para jugar en la selección, pero son excepciones.

 

¿Qué significa para la región tener otro Mundial en el continente en 2014?

Para quienes amamos el fútbol es una oportunidad única de estar en un evento al que todo hincha quiere ir y para los equipos de la región puede ser un factor positivo jugar tan cerca de casa. Pero más allá de que el mundial del 2014 sea en Sudamérica, lo bueno es que sea en un país con tradición futbolera, como Brasil.

 

¿Ud. cree que la selección ecuatoriana tiene esperanzas?

Ahora que han pasado las primeras cuatro fechas de las eliminatorias sudamericanas, se ve que ningún equipo tiene asegurada la clasificación; Argentina, por ejemplo, perdió por primera vez con Venezuela, que antes era considerado el equipo más fácil de vencer. Creo que la selección ecuatoriana tiene buenas chances de clasificar si gana todos sus partidos en Quito. Y si clasificamos, esperamos hacer un mejor papel que en Alemania 2006, cuando llegamos hasta octavos de final y perdimos con Inglaterra. Pero ningún ecuatoriano que vea con objetividad las cosas cree que Ecuador puede ganar el Mundial.

¿Qué está escribiendo ahora?

Estoy revisando una novelita que escribí el año pasado y que quedó finalista en un pequeño concurso de novelas cortas en España. Está ambientada en Buenos Aires y Quito.

¿Cuál concurso? ¿De qué se trata la novela? 

Es un concurso de novela corta que se llama "Encina de Plata" y es organizado por el Ayuntamiento de Navalmoral de la Mata. Este año se presentaron 93 obras. Mi novela "La búsqueda" estuvo entre las seis finalistas. La obra trata sobre un quiteño que llega a Buenos Aires con el pretexto de hacer una maestría, aunque lo que en verdad quiere es encontrar una historia para escribir una novela. En esa búsqueda vive experiencias nuevas que le hacen cuestionarse si quiere seguir siendo el "buen muchacho" que ha sido toda la vida. 

© Shawn Stein
Maryland - U.S.A.

 

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