Argus-a Vol. X Edición N° 37 / Septiembre 2020 / ISSN 1853-9904 / Index: MLA y Latindex / Bs. As.- Argentina
Proyecto ADN
Erica Sánchez Doñas - Chile
Vol. II Edición No. 6

Erica Sánchez Doñas
Artes Visuales y Asesora Cultural
Chile

 

aaaMáximo Corvalán-Pincheira
Artista visual chileno

Texto de Mediación por Erica Sánchez Doñas

Publicado en plotter de muro de entrada
para la exposición 
Proyecto ADN

Realizado en el Museo de la Memoria y Los Derechos Humanos
 Julio / Agosto del 2012
Chile

 

El Proyecto ADN se construye a partir de tres elementos básicos: el agua, la luz (electricidad) y los huesos, para enfatizar lo siniestro producido por la vibración entre la belleza y el horror. 

El ADN se ha convertido en un concepto icónico de los últimos años, que ha sobrepasado las áreas de la ciencia para adentrarse en otros campos como la estética, la medicina, la agricultura, incluso puede llegar a reeditar la historia, redefiniendo hitos y momentos del pasado con mayor certeza, llegando a poner en quiebre el poder del que la escribe y la narra, afectando juicios, apreciaciones culturales y certezas personales.

A partir del 2009 surge en el artista el interés en trabajar con la forma del ADN, idea que se refleja en THE GOAL, obra realizada durante una residencia en Münster Alemania que fue emplazada en el Parque de las Esculturas en el Pabellón de Wewerka. El Proyecto ADN forma parte de una reflexión mayor que se resuelve en un ejercicio continuo que produce una obra en proceso, a través del cual el artista puede insistir, cruzar y tensar los conceptos de precariedad y espectáculo. En éste caso, lo específicamente significativo es el campo de investigación del ADN para el proceso de identificación de restos humanos sobre hechos catastróficos, como: los casos de los Detenidos Desaparecidos dinamitados en Chile; la tragedia del avión CASA bimotor 212 de la Fuerza Aérea que cayó en el archipiélago de Juan Fernández; incluso, el emblemático suceso de la caída de las Torres Gemelas en Nueva York. Todos estos acontecimientos tienen en común la atomización del cuerpo y sólo el procedimiento de extracción de ADN en los fragmentos ha logrado recuperar la identidad de las personas.

aaaLos fragmentos de huesos se instalan para representar un cadáver que oscila, como aquella herida que nunca cierra, trayéndonos a la memoria los vestigios brutales del horror arraigado en el “mapa genético” de Chile. El ícono visual del ADN permite jugar con la combinación de formas redondeadas del helicoide y la sensación de infinito que proyecta, que siempre regresa pero nunca al mismo lugar.

Este montaje sitúa al espectador en un punto de quiebre entre el horror a enfrentarse a la carga emocional que contienen los fragmentos de los huesos y la belleza visual de una serie de objetos lumínicos suspendidos sobre el agua que inundan la sala con el sonido de su caída y multiplican el espacio con sus reflejos. Así, el potencial dramático es transformado, provocando un contraste siniestro donde la luz (eléctrica), el agua y los huesos toman un valor simbólico y de tensión real entre los elementos, generando una especie de alta vibración que causa perturbación e inquietud y crea un diálogo entre lo orgánico y lo abstracto.

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En su conjunto los objetos lumínicos parecen luciérnagas o moléculas brillando en la penumbra, el sonido del agua y el zumbido invasivo de la electricidad invitan a vivir una experiencia de reflexión sobre las consecuencias que están generando los adelantos del análisis del ADN sobre la historia.

 

 

 

 

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