Severo Sarduy (1937-1993) nació en Camagüey, salió de Cuba en 1960 con una beca y no volvió. Vivió en París el resto de su vida, trabajó como editor en Éditions du Seuil, estuvo próximo al grupo Tel Quel y escribió una obra que no se parece a ninguna otra en español.
La tesis del neobarroco
Su ensayo más influyente, “El barroco y el neobarroco” (1972), propone una distinción que sigue usándose.
El barroco histórico del siglo XVII, sostiene, no es un exceso decorativo sino una economía: una escritura del derroche, del gasto sin retorno, opuesta a la economía burguesa de la acumulación y del significado rentable.
El neobarroco latinoamericano del siglo XX retoma ese gasto y lo radicaliza. Sarduy identifica tres procedimientos: la sustitución, en la que un signo reemplaza a otro sin nombrarlo; la proliferación, en la que una cadena de significantes rodea un vacío; y la condensación, en la que dos términos se funden en un tercero.
La formulación debe algo a Lezama Lima, a quien Sarduy reconoció siempre como antecedente, y algo al estructuralismo francés que estaba leyendo en ese momento.
Las novelas
Gestos (1963), De donde son los cantantes (1967), Cobra (1972), Maitreya (1978) y Colibrí (1984) son textos donde la trama importa menos que la transformación.
Cobra es el más citado. Su protagonista es un travesti de un teatro de muñecas que quiere reducir el tamaño de sus pies, y el libro lo somete a una serie de metamorfosis –de género, de cuerpo, de nombre, de continente– sin ninguna lógica realista que las sostenga.
Ahí la teoría se vuelve práctica: el travestismo no es tema sino método. Si el signo puede sustituirse indefinidamente, el cuerpo también, y la novela se escribe como una cadena de sustituciones que nunca llega a un original.
Cuba, la que está y la que no
Sarduy escribió desde el exilio sobre una Cuba que reconstruía con procedimientos y no con memoria.
De donde son los cantantes organiza la identidad cubana en tres componentes –el español, el africano y el chino– y los trata como tres máscaras intercambiables en lugar de tres raíces. Es una posición deliberadamente antiesencialista, y contrasta con la idea de mestizaje como fusión armónica que circulaba entonces.
Su obra estuvo prácticamente ausente de Cuba durante décadas, por su condición de exiliado y por su homosexualidad pública. Su recuperación en la isla es relativamente reciente.
Cosmología y enfermedad
Los últimos libros incorporan dos materiales nuevos. Uno es la astrofísica: Sarduy se interesó por las cosmologías del universo en expansión y las usó como modelo formal de una escritura sin centro.
El otro es la enfermedad. Diagnosticado de sida, escribió Pájaros de la playa (1993), publicada tras su muerte, donde el cuerpo enfermo aparece con una crudeza que su obra anterior no tenía.
Por qué se lo lee
Sarduy no es un autor de público amplio y nunca lo pretendió. Su importancia es de otro orden: proporcionó a la crítica latinoamericana un vocabulario para pensar el exceso formal como algo distinto del adorno, y demostró en su propia escritura que la teoría podía ser el motor de una novela en lugar de su comentario.
Buena parte de lo que hoy se llama neobarroco en la poesía y la narrativa de la región sigue usando sus categorías, con frecuencia sin citarlas.