Decision: A Review of Free Culture se publicó en Nueva York entre enero de 1941 y febrero de 1942. La dirigía Klaus Mann, hijo de Thomas Mann, exiliado alemán y escritor él mismo, autor de Mephisto.

Su propósito era reunir en una publicación estadounidense a los escritores europeos exiliados por el nazismo y a autores norteamericanos, bajo la idea de una cultura libre frente al fascismo.

El contexto del exilio

Nueva York concentraba a comienzos de los cuarenta una densidad extraordinaria de intelectuales europeos desplazados. Thomas Mann, Bertolt Brecht, Hannah Arendt, Erich Fromm y muchos otros habían llegado huyendo, y buena parte del mundo académico y editorial estadounidense se transformó por esa llegada.

Klaus Mann era una figura característica de ese exilio y también incómoda dentro de él: homosexual declarado en una época en que eso cerraba puertas, con una adicción a la morfina que lo acompañó desde joven, y con la relación difícil que tenía con la fama de su padre.

Decision fue su intento de construir una posición propia.

McCullers en la revista

Carson McCullers tenía veintitrés años cuando publicó The Heart Is a Lonely Hunter en 1940 y el éxito fue inmediato. Al año siguiente formaba parte del entorno de Decision.

Su participación se explica por el círculo en el que se movía. McCullers vivió en la célebre casa de February House, en Brooklyn Heights, una residencia compartida donde en distintos momentos estuvieron W. H. Auden, Benjamin Britten, Gypsy Rose Lee y Paul y Jane Bowles, y que era uno de los puntos de contacto entre la escena literaria estadounidense y el exilio europeo.

Ese es el vínculo real entre los dos escritores: un ambiente compartido, no una amistad documentada en extenso. Conviene decirlo así, porque las reconstrucciones posteriores tienden a espesar esa relación más de lo que las fuentes sostienen.

Qué tenían en común

Más allá de la revista, hay una afinidad que la crítica ha señalado y que resiste el examen.

Los dos escribieron sobre personajes marginales respecto de la norma sexual y social de su época, en un momento en que hacerlo tenía costos. Los dos trataron la soledad como condición y no como episodio. Y los dos sostuvieron una posición política antifascista que no derivaba de una militancia partidaria sino de una idea de libertad individual.

Esa combinación –antifascismo sin partido, sensibilidad por lo marginal, desconfianza de las grandes construcciones– es lo que la expresión libertarios místicos intenta nombrar, con la imprecisión de cualquier etiqueta.

El final

Decision cerró en febrero de 1942 por falta de financiación, apenas unos meses después de la entrada de Estados Unidos en la guerra. Klaus Mann se alistó en el ejército estadounidense y participó en la campaña de Italia. Se suicidó en Cannes en 1949, a los cuarenta y dos años.

McCullers siguió escribiendo dieciocho años más, cada vez con mayor dificultad física.

La revista dejó doce números y una lista de colaboradores que hoy se lee como un mapa del exilio. Su interés no está en lo que publicó, que fue desigual, sino en lo que documenta: el momento en que la cultura europea desplazada y la literatura estadounidense joven ocuparon el mismo espacio por un tiempo breve.