La historia del teatro se escribe a partir de textos, de críticas y de fotografías de función. El ensayo, que es donde una obra se decide, casi no deja rastro: no se publica, rara vez se filma, y quienes participan lo recuerdan de maneras incompatibles.

Esa ausencia documental es un problema real para el estudio de la disciplina.

Los grandes métodos y qué suponen

Cada método de ensayo contiene una teoría sobre qué es actuar.

Stanislavski, en el Teatro de Arte de Moscú a comienzos del siglo XX, organizó el trabajo alrededor de la verdad interior: el actor construye la biografía del personaje, encuentra sus objetivos y llega a la emoción por vía de la circunstancia. Su sistema, malinterpretado en Estados Unidos como método de la memoria emotiva, es en realidad más físico de lo que su reputación sugiere: el propio Stanislavski derivó al final hacia el método de las acciones físicas.

Brecht invirtió la premisa. El actor no debe fundirse con el personaje sino mostrarlo, mantener una distancia visible que permita al espectador juzgar. El ensayo brechtiano trabaja sobre el gesto social: qué muestra este movimiento sobre la posición de clase de quien lo hace.

Grotowski eliminó casi todo. Sin decorado, sin vestuario elaborado, sin música, el ensayo se convierte en un entrenamiento físico y vocal extremadamente exigente, orientado a que el actor elimine resistencias en lugar de agregar recursos. Lo llamó teatro pobre y vía negativa.

La creación colectiva

América Latina aportó un método propio y conviene señalarlo porque suele omitirse en los manuales.

La creación colectiva desarrollada en Colombia en los años setenta por La Candelaria y por el Teatro Experimental de Cali invierte el punto de partida: no hay texto previo. El grupo elige un tema, investiga, improvisa, y el texto se escribe a partir de lo que las improvisaciones produjeron.

Enrique Buenaventura sistematizó el procedimiento en una serie de escritos que lo convierten en método transmisible y no en una práctica intuitiva. Su influencia en el teatro de la región es comparable a la de cualquiera de los europeos citados.

Qué pasa en una sala de ensayo

Más allá del método, hay una estructura común bastante estable.

Una primera etapa de mesa: lectura, discusión, investigación. Una segunda de puesta en pie, donde se prueba en el espacio lo que se habló. Una tercera de fijación, donde se decide qué queda. Y una última de repetición, donde lo fijado se incorpora hasta que el intérprete puede dejar de pensarlo.

La proporción entre esas etapas es lo que más varía entre tradiciones, y esa proporción es, en la práctica, la diferencia real entre un método y otro.

Por qué no se documenta

Hay razones prácticas y una razón de fondo.

Las prácticas: es caro filmar meses de trabajo, y los intérpretes trabajan con más libertad sin una cámara presente.

La de fondo es que el ensayo incluye el error, la discusión, el mal humor y las ideas descartadas, y buena parte del oficio consiste en que nada de eso se vea en la función. Un elenco protege su proceso.

El resultado es que la transmisión del oficio sigue siendo oral y presencial: se aprende ensayando con alguien que ya ensayó. Es la forma más antigua de transmisión de un saber, y en esta disciplina no ha sido reemplazada.